Sachertorte, café y una parada clásica en Viena

Contenido elaborado a partir de nuestra visita a Viena en enero de 2024 · Actualizado en octubre de 2026

Había una cosa que teníamos bastante clara antes de viajar a Viena: queríamos probar la Sachertorte en el Café Sacher.

No nos alojamos en el Hotel Sacher (eso ya juega en otra liga), pero estando en Viena teníamos bastante claro que queríamos acercarnos a conocerlo y, sobre todo, probar allí su famosa Sachertorte.

El hotel está justo al lado de la Ópera Estatal de Viena y desde fuera ya tiene ese aire clásico y elegante que esperas de uno de los hoteles históricos de la ciudad. Nuestro objetivo, como he mencionado al inicio, era mucho más sencillo: entrar al Café Sacher y comprobar si la tarta más famosa de Austria merecía realmente tanta fama.

Dentro, el ambiente cambia bastante respecto al bullicio de la calle. Mesas pequeñas, mármol, vajilla cuidada y ese punto clásico vienés que hace que incluso una merienda parezca algo un poco más especial.

Probamos la Sachertorte y el Apfelstrudel

Yo pedí la Original Sacher-Torte, servida con nata, y un café. Marta prefirió cambiar de registro con un Apfelstrudel y un té.

Y aquí venía la prueba importante.

Habíamos leído opiniones bastante divididas sobre la Sachertorte. Hay quien sale encantado y quien dice que, para la fama que tiene, resulta algo seca o incluso decepcionante.

Después de probarla entiendo perfectamente las dos opiniones.

El bizcocho es compacto, el chocolate tiene bastante protagonismo y la fina capa de mermelada de albaricoque aporta el contraste que necesita. La nata, que puede parecer un simple acompañamiento, en realidad le viene muy bien para suavizar el conjunto.

¿La mejor tarta de chocolate que he probado? No.

¿Me arrepiento de haberla probado en el Café Sacher? Tampoco.

Porque aquí la experiencia no es solo la tarta. También cuenta el lugar, la historia y el hecho de estar probando una receta tan ligada a Viena en uno de sus escenarios más conocidos.

Marta, mientras tanto, salió bastante contenta con el Apfelstrudel. Más ligero y muy diferente a la Sachertorte. Si vais dos, me parece buena idea hacer justamente eso: pedir cosas distintas y compartir.

Nos quedamos un rato disfrutando del sitio, sin prisas, con el café y el té sobre la mesa y esa sensación de estar haciendo una de esas pequeñas cosas que tenías apuntadas antes de llegar a la ciudad.

¿Merece la pena visitar el Café Sacher?

¿Es barato? No.

¿Hay otros cafés en Viena donde probablemente puedas merendar muy bien por menos dinero? Seguro.

Pero tampoco creo que entrar al Café Sacher tenga únicamente que ver con comer una porción de chocolate. Vienes también por la experiencia, por el ambiente y por poder decidir por ti mismo si la famosa Sachertorte está a la altura de lo que habías imaginado.

Nuestra experiencia:

Nos gustó conocerlo y sí lo incluiríamos en una primera visita a Viena. No iría buscando necesariamente “la mejor tarta de la ciudad”, sino una experiencia clásica, muy vinculada al destino y que merece la pena probar al menos una vez.

También pasamos por la tienda del Sacher, donde venden la propia tarta, chocolates y varios recuerdos relacionados con el hotel. Es bastante turística, pero puede tener gracia si quieres llevarte algo típico o regalarlo.

Al salir, objetivo cumplido, ya podíamos decir que habíamos probado una auténtica Sachertorte en el Café Sacher.

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