Nomad Marrakech: nuestra cena en una terraza con vistas a la medina

Contenido elaborado a partir de nuestra visita a Marrakech en 2025 · Actualizado en octubre de 2026

A Nomad llegamos con los deberes hechos: recomendaciones, buenas reseñas y una reserva para asegurarnos la mesa. Nos apetecía incluir una cena especial en nuestra ruta por Marruecos en 4 días, y este restaurante de Marrakech tenía suficientes argumentos para que dejáramos de mirar opciones. Que a veces dedicamos más tiempo a decidir dónde comer que a visitar un monumento.

Cenamos en la terraza y, nada más sentarnos, entendimos parte de su fama. Los tejados de la medina, las luces y las vistas invitaban a quedarse un buen rato. Faltaba comprobar si lo que llegaba a la mesa iba a estar a la altura.

Una terraza para mirar, escuchar y cenar sin prisas

Lo que más recordamos de aquella cena, junto con las vistas, es la llamada a la oración. Desde la terraza se oía perfectamente y escucharla mientras cenábamos fue uno de esos momentos que se quedan asociados a un viaje.

Si no estás acostumbrado, puede sorprenderte la intensidad con la que llega el sonido. De pronto levantas la vista del plato y prestas atención a lo que sucede alrededor. Forma parte de la vida de Marrakech, y aquella noche pudimos escucharla desde una mesa, con la ciudad extendiéndose delante de nosotros.

Las fotos guardan las vistas, pero ese recuerdo tiene también sonido. Y es una de las razones por las que, al pensar en Nomad, nos viene a la cabeza bastante más que lo que comimos.

Lo que comimos en Nomad

Empezamos con unos buñuelos de calabacín para compartir, acompañados de una salsa. Nos gustaron mucho y fueron una buena manera de empezar la cena. Compartir entrante siempre parece una decisión muy razonable hasta que queda la última pieza y toca demostrar lo generoso que es cada uno.

Marta pidió coliflor asada con quinoa y yo me decanté por la pastela de pollo, un plato típico que me habían recomendado probar y que estaba en la carta cuando fuimos, en 2025. Aquella noche tocaba comprobar si las recomendaciones acertaban tanto con el restaurante como con lo que había que pedir.

Y acertaron. Tanto el entrante como los dos principales estaban muy buenos. La comida terminó teniendo tanto peso en nuestra valoración como la propia terraza: las vistas daban ganas de levantar la mirada, pero los platos tenían argumentos para que volviéramos a centrarnos en la mesa.

El trato también acompañó. Fueron amables y estuvimos muy a gusto durante toda la cena.

Precio y valoración: ¿repetiríamos?

Nomad nos pareció más caro que otros lugares donde comimos en Marrakech. Lo recordaríamos como un restaurante de precio europeo, algo que conviene tener presente si vienes de comer por bastante menos durante el viaje.

Para nosotros fue una cena que compensó por el conjunto: la comida estaba muy buena, nos atendieron bien y disfrutamos muchísimo de la terraza. Lo elegiríamos para una noche en la que apetezca sentarse con calma y dedicarle tiempo a la cena.

Nuestra experiencia:

Nos encantó cenar en Nomad y repetiríamos. Es más caro que otras opciones de Marrakech, pero en nuestra visita la comida, el trato y las vistas hicieron que mereciera la pena. Lo incluiríamos para una cena especial durante el viaje: la terraza y el recuerdo de la llamada a la oración le dieron un carácter muy propio.

Volveríamos a reservar, como hicimos aquella vez. Después de decidir dónde cenar, preferimos que la única duda pendiente sea qué pedir.

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